Es muy común que los ductos del sistema de ventilación en una oficina jueguen un papel importante en el resguardo o proliferación de gérmenes, bacterias y enfermedades entre los ocupantes. Es necesario inspeccionar regularmente estos sistemas de aire, cambiar serpentín, evaporador, banco de filtros, etc. pero también es muy importante revisar el estado de los ductos.

Si bien es raro que suceda, adentro de los ductos de ventilación se pueden encontrar materiales para la construcción como plástico, trozos de tela, botellas, piedras, etc que pueden acumular polvo, gérmenes y parásitos. Esta acumulación puede ser catastrófica e incluso mortal si se deja durante años, y si en algún momento es expulsada por las rejillas del sistema de ventilación. Las afecciones a los ocupantes del edificio son desde molestias leves como estornudos, o graves, como enfermedades crónicas o incapacidad de concentración.

Los síntomas más comunes son:

  • Dificultad para respirar
  • Comezón
  • Dolor de cabeza
  • Irritaciones de ojos, nariz y garganta
  • Ronquera
  • Erupciones en la piel
  • Incremento de la incidencia de infecciones respiratorias y resfriados
  • Fatiga mental
  • Sensación de sequedad en membranas mucosas y piel
  • Náuseas, mareos y vértigos